Apuntes sobre la supresión general de los partidos políticos

Apuntes sobre la supresión general de los partidos políticos
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Incluso en las escuelas ya no se sabe estimular de otra manera el pensamiento de los niños si no es invitándolos a tomar partido a favor o en contra de algo. Se cita la frase de un gran autor y se les dice: "¿Están de acuerdo o no? Desarrollen sus argumentos". Los desgraciados, en el examen, deben terminar su exposición al cabo de tres horas, pero no pueden dedicar más de cinco minutos a preguntarse si están de acuerdo. Cuánto más fácil sería decirles: "Mediten sobre este texto y expresen las reflexiones que les lleguen al espíritu". Casi por todas partes, e incluso a veces por problemas puramente... alles anzeigen expand_more

Incluso en las escuelas ya no se sabe estimular de otra manera el pensamiento de los niños si no es invitándolos a tomar partido a favor o en contra de algo. Se cita la frase de un gran autor y se les dice: "¿Están de acuerdo o no? Desarrollen sus argumentos". Los desgraciados, en el examen, deben terminar su exposición al cabo de tres horas, pero no pueden dedicar más de cinco minutos a preguntarse si están de acuerdo. Cuánto más fácil

sería decirles: "Mediten sobre este texto y expresen las reflexiones que les lleguen al espíritu".

Casi por todas partes, e incluso a veces por problemas puramente técnicos, la operación de tomar partido, de tomar posición a favor o en contra, ha sustituido a la obligación de pensar. Es una lepra que ha tenido origen en los ambientes políticos y se ha extendido, a través de todo el país, casi a la totalidad del pensamiento.

Es dudoso que se pueda remediar esta lepra que nos mata si no se comienza por suprimir los partidos políticos.



Tomaremos aquí la palabra partido con la

significación que tiene en el continente

europeo. La misma palabra en los países

anglosajones designa una realidad totalmente

distinta. Tiene su raíz en la tradición inglesa y no

puede transponerse. Un siglo y medio de experiencia lo demuestra bien. Los partidos políticos anglosajones tienen algo de juego, de deporte, que solo puede darse en una institución de origen aristocrático; todo es serio en una institución que, en su comienzo, es plebeya.



Simone Weil nació en 1909 en París, Francia. A los 19 años ingresa en la École Normale Superiore, con la calificación más alta, seguida por Simone de Beauvoir. Apasionada estudiosa del marxismo, logró conocer a León Trotsky, con quien pudo discutir ideas respecto de la situación rusa del momento, así como también sobre la doctrina marxista y el régimen de Stalin. En 1934, por decisión propia, pidió una licencia y se sumó a trabajar junto a los obreros como operaria en la fábrica Renault. Participó junto a grupos anarquistas en la Guerra Civil Española para pelear contra el régimen franquista y también intentó ingresar a Francia como combatiente. Poco tiempo después le diagnosticaron tuberculosis y, según las crónicas de la época, se negó a ingerir los alimentos prescriptos por su estado de salud. Murió el 24 de agosto de 1943. Toda su obra fue conocida en forma póstuma. Ediciones Godot publicó Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social en 2021.

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